jueves, 31 de julio de 2014

Acerca de la rima asonante

Sabemos, por nuestra experiencia en otra disciplina, del abismo que separa al saber universitario del saber del aficionado. No pretendemos, por lo tanto, aportar desde este escrito ni una gota de novedades al océano del saber académico. Este escrito es fruto del estudio de legos, con sus limitaciones de tiempo, de recursos bibliográficos, y de formación estructurada en el tema. Pero estos legos saben también que hay otros legos que comparten sus inquietudes y padecen sus mismas limitaciones, aquejados además posiblemente por carencias de orden metodológico. A ellos, pues, se dirige este escrito, con el ánimo de compartir inquietudes y hallazgos.
(Jorge Busch Wernicke. “Acerca de la rima asonante”, 2014)

Con estas palabras, propias de nuestro gran amigo y colaborador, damos la apertura a este interesante trabajo en el que hablaremos acerca de los aspectos históricos de la rima asonante, sus orígenes en nuestra lengua, sus aspectos estéticos, su función, su relación con la forma estrófica. También discutiremos acerca de las mescolanzas en los tipos de rima. Análisis, estadísticas en el uso de las rimas en las obras de los grandes poetas, ejemplos, datos curiosos... y mucho más.

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BUSCH, Jorge - Acerca de la Rima Asonante 

Un saludo cordial para todos los amigos que nos visitan.
© Elhi Delsue

viernes, 6 de junio de 2014

Encuentros de vocales

Compartimos con ustedes este trabajo de investigación realizado por el poeta y amigo Jorge Rodolfo Busch Wernicke. En en este artículo ─aún no terminado─ Jorge nos presenta su visión acerca de la relación que existe entre la métrica y el problema de la pronunciación de los encuentros de vocales en nuestra lengua. Es un tema sumamente difícil de tratar, cuyas fuentes teóricas primarias llevan al autor a iniciar un minucioso análisis, apoyándose en textos de naturaleza científica ─como el de Tomás Navarro Tomás y el de la Asociación de Academias de la Lengua Española─. Entre sus líneas encontrarán una interesante «Recopilación de Encuentros de Vocales» con breves notas acerca del tratamiento que a estos encuentros le han dado poetas de la talla de Jorge Guillén, Juan Ramón Jiménez, Jorge Luis Borges, Miguel de Unamuno y Blas de Otero.
 
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domingo, 1 de junio de 2014

El romance

El romance es un poema narrativo o lírico-narrativo, no estrófico, constituido por una serie ilimitada de versos octosílabos en los que riman en asonante los pares mientras los impares quedan sueltos. Esta acepción básica del término se documenta en español a partir del siglo XV. Por el sentido, puede dividirse en grupos de cuatro versos, e intercalar estribillos y canciones. Desde el punto de vista estilístico, hay que diferenciar el romance narrativo del lírico. Y desde el punto de vista del tipo de verso empleado, se distingue entre la endecha (escrita en heptasílabos), el romance heroico (escrito en endecasílabos), etc.

Antonio Machado ve en el romance «una creación más o menos consciente de nuestra musa que aparece como molde adecuado al sentimiento de la historia y que, más tarde, será el mejor molde de la lírica, de la historia emotiva de cada poeta»

 LopedeVega Llenos de lágrimas tristes
tiene Belardo los ojos
porque le muestra Belisa
graves los suyos hermosos.
Celos mortales han sido
la causa injusta de todo,
y porque lo aprenda, dice
con lágrimas y sollozos:
«El cielo me condene a eterno lloro
si no aborrezco a Filis y te adoro».
Mal haya el fingido amigo,
lisonjero y mentiroso,
que juzgó mi voluntad
por la voz del vulgo loco;
ya mí, necio, que dejé
por el viejo lodo el oro
y por lo que es propio mío
lo que siempre fue de todos.
El cielo...

[...]
Félix Lope de Vega y Carpio (Madrid, 1526 – ibídem, 1635)
Siglo de Oro

Cuando el romance está compuesto en versos distintos del octosílabo, recibe denominaciones específicas:

  • Romance alejandrino (romance en versos alejandrinos):
José-Luis-Hidalgo

Mano de Dios

La noche era tan larga que todos la olvidaron
y de pronto en el cielo brilló tu mano ardiendo
como una luna roja que hasta la tierra baja
y nos toca la frente hundida en el silencio.

Desde entonces te siento, Señor, ya tan lejano,
que no sé si es que existes o fuiste sólo un sueño
porque quise saberte, Señor, quise tocarte
al ver sobre mi vida toda tu luz cayendo.

Señor: ¿por qué encendiste con tu fulgor terrible
la pura noche negra que oculta mis secretos?
¿Por qué no me dejaste como la piedra, inerte,
eternamente blanco, eternamente muerto?

José Luis Hidalgo (Cantabria, 1919 - Madrid, 1947)
Poeta y pintor español s. XX

  • Romance en cuartetas (romance dividido por el sentido en grupos de cuatro versos)

Hortelano era Belardo
de las güertas de Valencia,
que los trabajos obligan
a lo que el hombre no piensa.
Pasado el hebrero loco,
flores para mayo siembra,
que quiere que su esperanza
dé fruto a la primavera.
El treool para las niñas
pone a un lado de la huerta,
porque la fruta de amor
de las tres hojas aprenda.
[...]
(Lope de Vega) 

  • Romance doble (romance en el que los versos impares asuenan también entre sí)
Tomas de Iriarte Pues, como digo, es el caso
(y vaya de cuento)
que a volar se desafiaron
un Pavo y un Cuervo.
Al término señalado
cuállleg6 el primero,
considérelo quien de ambos
haya visto el vuelo.
«Aguárdate (dijo el Pavo
al Cuervo de lejos).
¿Sabes lo que estoy pensando?
Que eres negro y feo.
[...]
Tomás de Iriarte y Nieves Ravelo (Tenerife, 1750 - Madrid, 1791)
Ilustración y Neoclasicismo s. XVIII
  • Romance en eco (romance con rima en eco)
Sor Juana Inés de la Cruz

El soberano Gaspar
par es de la bella Elvira:
vira de Amor más derecha,
hecha de sus armas mismas.
Su ensortijada madeja
deja, si el viento la enriza,
riza tempestad, que encrespa
crespa borrasca a las vidas.

Sor Juana Inés de la Cruz (San Miguel Nepantla, 1651 - México, 1695)
Escritora novohispana del Siglo de Oro
  • Romance encadenado (romance no divido por el sentido en grupos de cuatro versos):
José Hierro Desde esta cárcel podría
verse el mar, seguirse el giro
de las gaviotas, pulsar
el latir del tiempo vivo.
Esta cárcel es como una
playa: todo está dormido
en ella. Las olas rompen
casi a sus pies. El estío,
la primavera, el invierno,
el otoño, son caminos
exteriores que otros andan:
cosas sin vigencia, símbolos
mudables del tiempo. (E! tiempo
aquí no tiene sentido.)

[….]
José Hierro Real (Madrid, 1922 - Madrid, 2002)
Generación de la posguerra | Poesía desarraigada o existencial
  • Romance con esdrújulas (romance con final esdrújulo en todos sus versos)

Huyan todos los astrólogos
que preciado de dar tártago
con espíritu diabólico
se nos vende por oráculo.
Con sus juicios astrológicos
intenta fingir lo cándido,
cuando sin juicio a lo pícaro
ostenta ser un lunático.

(Joseph Vicens)

  • Romance heroico (romance en versos endecasílabos)

SOLO PIEDRA

Aquí murió el deseo, nadie canta;
la luz, como en la noche, se detiene.
Aquí nadie ha nacido, porque nadie
puede nacer en donde nadie muere.
Su carne es inhumana, no amó nunca;
no brilló, como el agua, en su corriente;
nunca, como la flor, brotó ligera;
no voló, como el pájaro, celeste.
El cielo pasa en nubes, hiela o quema;
la tierra sufre y brama, oscuramente.
La piedra, como un dios oculto y sordo,
encerrada en sí misma permanece.

(José Luis Hidalgo)

  • Romance mayor (romance en versos de más de ocho sílabas)
Claudio Rodríguez Las imágenes, una que las centra
en planetaria rotación, se borran
y suben a un lugar por sus impulsos
donde al surgir de nuevo toman forma.
Por eso yo no sé cuáles son éstas.
Yo pregunto qué sol, qué brote de hoja
o qué seguridad de la caída
llegan a la verdad, si está más próxima
la rama del nogal que la del olmo
más la nube azulada que la roja.
[...]
Claudio Rodríguez García (Zamora, 1934 - Madrid, 1999)
Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1993)
  • Romance con quebrados (romance en el que se encuentran versos quebrados)

Aqueste niño divino
que en pajas yace;
aunque en pajas, y santo,
no es de pajares
ni el verle como ave en pajas
a nadie espante,
que el niño al Ave María
tiene por madre.

(Álvarez de Lugo)

Los primeros romances conocidos datan del siglo XV, si bien, según Menéndez Pidal existe toda una tradición oral previa de romances noticiosos. Parece ser que el romance deriva del Cantar de gesta que se habría dividido en dos hemistiquios para formar dos verso simples.

Ya se halla un número considerable de romances en el Cancionero de Barbieri y en el Cancionero general. En el Renacimiento se puede afirmar que se estilizan su temática y su forma artística, desde el campo épico a los temas pastoriles, moriscos caballerescos, religiosos, históricos, satíricos y de tipo amoroso. Durante el Barroco toma auge este tipo de composición, cultivado por la principales figuras literarias del momento, Asimismo, en la segunda mitad del siglo XVII, comienzan a aparecer los romances compuestos con endecasílabos, o romances heroicos, forma que se convierte en una de las preferidas por el teatro y la épica neoclásica. En este período neoclásico cultivan también el romance octosílabo J. Meléndez Valdés, J. P. Forner y A. Lista, entre otros. Durante el Romanticismo sigue cultivándose esta forma con profusión: son numerosos los romances compuestos por el Duque de Rivas y por J. Zorrilla. En época posterior merecen mención aparte, por su calidad, el conjunto de romances que integran La tierra de Alvargonzález, de Antonio Machado, y el Romancero gitano, de Federico García Lorca.

Un ejemplo de romancillo, es decir, de romance de menos de siete sílabas, sería:

"La más bella niña
de nuestro lugar,
hoy viuda y sola,
ayer por casar,
viendo que sus ojos
a la guerra van,
a su madre dice,
que escucha su mal:
dejadme llorar
orillas del mar
".

(Luis de Góngora)

2. Historia de los romances

En la Edad Media, y en la actual terminología científica de los filólogos, especialmente de los medievalistas, romance tiene también la acepción de "lengua vulgar derivada del latín", en oposición precisamente al latín. Derivados de esta acepción serían las voces romançar ("traducir o adaptar un texto latino a una lengua vulgar derivada del latín") o romançado ("texto escrito en lengua vulgar o traducido del latín a una de sus lenguas vulgares derivadas").

Romance del prisionero

Que por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.

(Anónimo)

También, en la Edad Media, romance, romanç o romanz tuvieron la acepción de "obra literaria escrita en una lengua vulgar derivada del latín". En ocasiones, tal obra parece identificarse con poemas extensos de tipo estrófico y clerical, según indica la conclusión de El sacrificio de la misa de Gonzalo de Berceo ("el romance es cumplido"), o la Segunda Partida de Alfonso X ("las estorias e los romances e los otros libros..."); otras veces, parece identificarse con poemas épico-juglarescos extensos, como señala el colofón del Poema de Mío Cid[1] ("el romanz es leído") o el mismo título del Romanz del Infant García, cantar épico presumiblemente del siglo XI que se conoce gracias a prosificaciones cronísticas.

Romance de Blancaniña

Estaba la Filomena
sentadita en su balcón
y al pasar un caballero
un requiebro le tiró.
Usted gran caballero
ahora tiene la ocasión
mi marido está de caza
en los Montes de León.
Y ahora para que no vuelva
le echaré la maldición :
cuervos le saquen los ojos,
águilas el corazón ;
Los perros de mis ganados
le traigan en procesión .
Aún no había dicho esto
y él a la puerta picó.
¡ Ábreme la puerta luna !
¡ Ábreme la puerta sol !
Que te traigo un conejito
de los Montes de León.

[...]

Anónimo (1500)

Según Menéndez Pidal, "en el siglo XV, cuando ya los mismos temas y episodios de los cantares de gesta se repetían fragmentariamente en breves canciones épico-líricas, es indudable que a éstas se había de aplicar también el nombre de romance". Es decir, que los orígenes de la acepción moderna principal de la palabra (poema narrativo no estrófico en versos octosílabos) remontan al menos a esa época.

A partir del siglo XVI, la palabra romance adquirió también la acepción de "poema impreso y transmitido en pliegos sueltos". El hecho de que los primeros pliegos y cancioneros góticos impresos contuviesen fundamentalmente romances, hizo que cualquier otra tipología poética (fundamentalmente canciones narrativas, pero también líricas) que se acogiese a ellos, pasase a denominarse también, por extensión, romance. De hecho, los términos romance de ciego o romance de cordel suelen aplicarse a composiciones poéticas narrativas que pertenecen al género del cancionero con más frecuencia que al del romancero.

Romance de La novia abandonada del Duque de Alba.

Cartas van y cartas vienen
que se corren por Sevilla
que se casa el Duque de Alba
con otra, y a ti te olvida.
- Si se casa, que se case,
a mí nada me debía.
Se ha metido para un cuarto
donde bordaba y cosía.
Pendientes de sus orejas
uno con otro rompía;
anillitos de sus dedos
el uno con otro tira.

Se ha asomado a la ventana,
a la plaza que salía,
y ha visto al Duque de Alba
con el rey en compañía:
- A una seña que le ha dado,
el duque la comprendía
Con el permiso de ustedes,
pues me llaman a esa esquina.
- ¿Qué me quieres Doña Ana
que a llamarme no atrevías?
Que me han dicho que te casas
con otra y a mí me olvidas”.

[...]

(Duque de Alba)

La voz romance como definidora de la balada española pasó a otras lenguas europeas para designar tanto a los cantos originalmente españoles como a cualquier otro tipo de poema narrativo de tema caballeresco o amoroso en otra lengua. En francés, a partir del siglo XVI, el vocablo femenino la romance daba la equivalencia exacta del romance español; pero, desde el siglo XIX, la voz romancero comenzó a designar a cualquier colección de canciones narrativas, incluidas las francesas. En Alemania, el femenino die Romanze, documentado a partir de 1756, designa cualquier canto narrativo en cualquier lengua. Lo mismo sucedió en italiano con el femenino la romanza, que se reintrodujo en el siglo XIX en español para designar cualquier tipo de canción narrativa.

 

Fuente:

Enciclopedia Universal Micronet, S.A. www.enciclonet.com
DOMÍNGUEZ CAPARRÓS, José. Diccionario de Métrica Española. Madrid - Alianza, 2007

Madrigal

El madrigal es un poema breve que utiliza la forma métrica de la silva. Es decir, está compuesto de un número no fijo de endecasílabos y heptasílabos libremente dispuestos, con rima consonante, y puede tener algún verso suelto. Es muy frecuente que termine en un pareado. La extensión media esta entre los ocho y los quince versos, aunque puede exceder esta medida.

El término de madrigal designa más bien un concepto de poética, pues métricamente es exactamente Igual que la silva. Poéticamente se caracteriza por exponer un pensamiento amoroso, suave y delicado, y frecuentemente pastoril. Es una composición de carácter breve y fue introducida en España en el siglo XVI como influjo de la literatura italiana.

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué, si me miráis, miráis airados?
Si cuanto más piadosos
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay, tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
ya que así me miráis, miradme al menos.

(Gutierre de Cetina [1])

Su uso se ciñe principalmente a los siglos XVI y XVII. Gutierre de Cetina es el primer autor que escribe madrigales en castellano. En el siglo XVII su utilización disminuye, sólo merecen ser citados uno de Francisco Medrano y otro de Francisco Pacheco.


    [1] Gutierre de Cetina (Sevilla, 1520 - México, 1557). Poeta y prosista español, nacido en Sevilla alrededor de 1517, y muerto en Puebla de los Ángeles (México) en torno al año de 1557. Su trayectoria poética, enteramente ligada a los metros y argumentos petrarquistas, le convierte en uno de los principales fortalecedores de poesía italianizante en la literatura española.

Fuente:

  • DOMÍNGUEZ CAPARRÓS, José. Diccionario de Métrica Española. Madrid - Alianza, 2007

sábado, 31 de mayo de 2014

Estrofas de diez versos

1. Copla real

Estrofa compuesta por diez versos de arte menor, formada a veces por la unión de dos quintillas (o bien por esquemas desiguales: 6+4, 4+6) que también se denomina falsa décima. Su estructura es: abaabcdccd. Las primeras muestras de esta estrofa datan del siglo XV. En el Cancionero de Baena aparecen ocho de ellas, la mayoría de Villasandino. Es también muy utilizada en la poesía lírica y dramática del Renacimiento, y en parte del Barroco, momento en que fue usada, por ejemplo por Cervantes en su Gitanilla, y por Lope de Vega en algunas de sus obras.

Juan Rodríguez del Padrón

"Ante las puertas del templo
do recibe sacrificio
amor en cuyo servicio
noches e días contemplo,
la tu caridad demando
obedecida, senyor,
aqueste ciego amador
el qual te diré cantando,
si dél te mueve dolor,
los siete gozos de amor
"

(Juan Rodríguez del Padrón)

2. Décima antigua

Estrofa de diez versos octosílabos con rima consonante que se dividen en grupos de cuatro versos: cuatro y seis. Puede admitir verso quebrados, tetrasílabos, en este caso. Las rimas se organizan según un sistema muy variado: la parte de cuatro versos suele llevar las rimas abrazadas (abba) o cruzadas (abab).

"Que vnos viven con pesar,
y otros mueren con plazer,
y otros de grado y querer
se consienten cautiuar.
Están más viuos los muertos;
más despiertos
los que más están dormidos.
Su concierto es desconciertos,
y sus puertos
son peligros muy crecidos
"

(Lucas Fernández [1])

3. Espinela o Décima clásica

Composición estrófica fija, formada por diez versos octosílabos que son la suma de dos redondillas y —entre ambas— dos versos de enlace. Su rima, aunque admite alguna ligera variación (así, verbigracia, en la obra de los poetas modernistas) es siempre consonante y se distribuye según el siguiente esquema: a-b-b-a-a-c-c-d-d-c.

"A la extremosa generosidad del poeta
Félix Dativo Donate Aparicio

Feliz tú, Félix famoso,
Félix que en Fénix renaces,
tan pródigo en lo que faces,
en lo que das, tan rumboso,
tan altivo y generoso,
tan generoso y altivo,
que entre Donate y Dativo
y entre Dativo y Donate,
no pronuncio un disparate
si te llamo Donativo
".

La décima recibe también el nombre de espinela, porque su invención se atribuye al poeta rondeño Vicente Martínez de Espinel (1550-1624), quien alardeaba, además, de haber añadido por su cuenta la quinta cuerda de la guitarra. Parece ser que la primera décima escrita en lengua castellana es la siguiente:

"Suele decirme la gente
—que, en parte, sabe mi mal—
que la causa principal
se lleva escrita en la frente.
Y aunque hago de valiente
luego mi lengua desliza
por lo que dora y matiza;
que lo que el pecho no gasta
cualquier desatino basta
a cubrirlo con ceniza
"

(Vicente Espinel)

A partir del Arte nuevo de hacer comedias, de Lope de Vega, la décima cobra un especial protagonismo en el teatro español áureo. Los dramaturgos la reputan como una estrofa idónea para expresar —recurriendo a la introspección psicológica— el estado de ánimo de quien la recita, y extraer de este análisis conclusiones definitivas, merced al carácter sentencioso que confiere a esta estrofa su bien abrochado final. Celebérrimas se han hecho, entre otras muchas, las calderonianas décimas hiladas por Segismundo en sus soliloquios líricos de La Vida es sueño:

Calderón de la Barca 2 

Monumento a Calderón en Madrid
(Joan Figueras Vila, 1878)

"Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida?, un frenesí;
¿qué es la vida?, una ilusión;
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño
y los sueños, sueños son
".

(Calderón de la Barca)

4. Ovillejo

Estrofa formada por diez versos, que generalmente son de arte menor. Se compone de tres pareados octosílabos alternados con versos quebrados (tetrasílabos o trisílabos), y de una redondilla octosílaba que sigue la rima del último pareado. El último verso de la composición recoge los tres quebrados anteriores. Su estructura es, pues, la siguiente: aabbcccddc, con rima consonante. Los primeros ovillejos conocidos son los escritos por Miguel de Cervantes, tres de ellos en el capítulo XXVII de El Quijote. Su uso se reduce posteriormente, aunque, además de recordarse los del Siglo de Oro, se escriben en el Neoclasicismo, Romanticismo (un ejemplo son los del Tenorio, de Zorrilla) y Modernismo. Unamuno escribió ovillejos sustituyendo los octosílabos por endecasílabos.

cervantes_saavedra

¿Quién menoscaba mis bienes?
¡Desdenes!
Y ¿quién aumenta mis duelos?
¡Los celos!
Y ¿quién prueba mi paciencia? 
¡Ausencia!
De este modo en mi dolencia
ningún remedio se alcanza,
pues me matan la esperanza,
desdenes, celos y ausencia.

(Miguel de Cervantes Saavedra)

Bibliografía:

  • BALBÍN, R. de, Sistema de rítmica castellana, Madrid, Gredos, 1962.
    DOMÍNGUEZ CAPARRÓS, J., Métrica española, Madrid, Síntesis, 1993.
    NAVARRO TOMÁS, T., Métrica española. Reseña histórica y descriptiva. Madrid, Guadarrama, 1972.
    NAVARRO TOMÁS, T., Repertorio de estrofas españolas, New York, Las Américas, 1968.
    QUILIS, A., Métrica española, Barcelona, Ariel, 1996.
    SPANG, K., Ritmo y versificación. Madrid, 1972.
    Enciclopedia Universal Micronet (Nieve Algaba Pacios)


[1] Fernández, Lucas (ca.1474-ca.1542). Escritor español, nacido en Salamanca aproximadamente en 1474 y fallecido hacia 1542. Ocupó la plaza de cantor en la Catedral de Salamanca, que había sido pretendida por Enzina. Enseñó música en la Universidad de Salamanca desde 1522 hasta su muerte. Su obra Farsas y églogas al modo pastoril y castellano (1514), consta de tres dramas profanos, tres dramas religiosos y un diálogo para cantar entre dos pastores sobre el amor. El único manuscrito del único ejemplar de esta obra, se encuentra en la Biblioteca Nacional de Madrid. En los dramas profanos introduce expresiones burlescas de la lengua rústica. Sus títulos son: La farsa o cuasi comedia del soldado, La comedia de Bras-Gil y Berenguella, y la Farsa o cuasi comedia de una doncella, un pastor y un caballero. En cuanto a los dramas religiosos o autos sacramentales, el más destacable es Auto de la Passión para Semana Santa, más largo y de mayor finura dramática que las obras de Encina. En él narra la conversión del astrónomo pagano "Sant Dionisio". Es la primera obra de teatro del Siglo de Oro, en que aparece una conversión.