viernes, 26 de octubre de 2012

El endecasílabo

El endecasílabo
Iniciaremos este estudio del endecasílabo con el concepto que sobre este verso nos presenta el catedrático de Teoría de la Literatura (UNED, Madrid) y Doctor en Filología Románica (UCM, Madrid) José Domínguez Caparrós, en su «Diccionario de Métrica Española»

1. EL ENDECASÍLABO
  • Notas  de José Domínguez Caparrós:
Verso simple de once sílabas métricas con acento obligatorio en la décima sílaba. La posición de los acentos interiores de los que debe llevar uno, al menos es variable y da lugar a distintas clases de endecasílabo. Los grandes tipos normalmente diferenciados son los que acentúan en: 6ª sílaba (endecasílabo a maiore); 4ª y 8ª (endecasílabo a minore); 4ª y 7ª sílabas (endecasílabo de gaita gallega). Hay sin embargo, quien parte de otros esquemas, pero esta es la clasificación más frecuente entre los tratadistas de métrica.

Y luego con gracioso movimiento
se fue su paso por el verde suelo,
con su guirlanda usada y su ornamento;
desordenaba con lascivo vuelo
el viento sus cabellos; con su vista
s’alegraba la tierra, el mar y el cielo.

(GARCILASO DE LA VEGA)

El endecasílabo, cuya longitud coincide exactamente con la del grupo fónico máximo castellano (Antonio Quilis), está considerado como uno de los versos más nobles de la literatura castellana. Si está acentuado en todas las sílabas pares, produce un efecto de mayor gravedad.

Aunque sin un lugar predeterminado, suele llevar el endecasílabo una pausa de sentido hacia la mitad. A veces se ha discutido detalladamente por parte de los tratadistas cuál sea el lugar mejor para dicho descanso interior, para destacar uno de los acentos.

”Todos los endecasílabos llevan, además del acento en 10ª sílaba, otros acentos: exactamente en la mitad (6ª sílaba), o dos simétricamente dispuestos antes y después de la 6ª sílaba (acentos en 4ª y 8ª). Cuando se habla del endecasílabo, se diferencian precisamente estos tipos de acentuación entre los obligatorios para que el verso exista como tal. El endecasílabo, pues, es un tipo de verso silabo tónico.” (DOMÍNGUEZ CAPARRÓS, José. Métrica española. Madrid - Síntesis, 2006)

El endecasílabo es el verso simple de arte mayor más utilizado en la literatura española y fue elegido muy tempranamente como verso culto por excelencia. Es un verso de origen italiano que aparece en España con los primeros trovadores gallegos y catalanes. En Castilla surgió más tarde: don Juan Manuel lo empleó en algunos dísticos del Conde Lucanor y Alfonso X en muchas de sus poesías gallegas.
En el s. XV, Francisco Imperial y el marqués de Santillana (con sus «42 Sonetos fechos al itálico modo») intentan adaptar al castellano el endecasílabo italiano, lo que no se consigue realmente hasta el XVI con Boscán, y de manera más perfecta, con Garcilaso de la Vega. Con el uso del endecasílabo se abrían paso en la literatura española, aparte del soneto, formas estróficas como la canción, la octava, el terceto encadenado, el uso del endecasílabo suelto, etc..
 
  • Notas de Antonio Quilis:
Para el filólogo español Antonio Quilis Morales, el endecasílabo es el verso más complejo y rico, pues siendo el verso silábicamente más largo, no se rompe en unidades menores de funcionamiento autónomo: «Sabido el artificio del endecasílabo, fácilmente se entenderá el de todas las demás especies de versos vulgares» (Luzán). En otras palabras, los versos de doce o más sílabas acaban por conformarse como compuestos de versos menores (de 7+5, 6+6, etc.), y así pueden analizarse. Su complejidad deriva, en realidad, de la linealidad o conjunción para formar el verso de arte mayor, de su forma compuesta, pero no de sus cualidades internas.

2. TABLA CLASIFICATORIA

La siguiente tabla esquematiza los tipos de endecasílabos según la disposición de sus acentos. El diseño de esta versión parte de un modelo muy similar a la tabla que originalmente pertenece a Don Eduardo de la Barra Lastarria (1839-1900), distinguido filósofo, escritor y crítico literario chileno del s. XVIII.
 
El endecasílabo_3
 
Como verán, existen aproximadamente 28 modelos de endecasílabos. Los primeros 23 modelos son compatibles rítmicamente entre sí, pero discrepan con el ritmo de los modelos resaltados en rojo.
Un estudio reciente del filólogo español Miguel Ángel Márquez ("Ritmo y tipología del endecasílabo garcilasiano”, Revista de Literatura vol. LXXI, nº 141 (2009), pp. 11-38) ofrece una teoría muy reveladora ─pero que choca con las teorías actuales de la versificación─ acerca de la incompatibilidad rítmica de los endecasílabos dactílicos con otros endecasílabos. Márquez sostiene que existe una cláusula cuaternaria (óooo), presente en los demás versos y ausente en el dactílico, que lo hace incompatible rítmicamente con los demás.
 
oooooóoooóo (común: acentos en 6ª y 10ª)
oooóoooóoóo (sáfico, acentos en 4ª, 8ª y 10ª)
oooóoóoooóo (horaciano, acentos en 4ª, 6ª y 10ª)
oooóooóooóo (dactílico, acentos en 4ª, 7ª y 10ª)
 
El tema que plantea Márquez es relativamente complejo y poco ortodoxo, pero si desean escudriñar más a fondo su contenido, sírvanse visitar el siguiente enlace: http://www.uhu.es/miguel.marquez/Web_de_Miguel_Angel_Marquez/academia_files/ritmo.pdf
 
3. REPERTORIO DE ENDECASÍLABOS

Los números de cada ejemplo guardan correspondencia con el número del modelo de cada endecasílabo de la tabla. Nota: el primero del par de ejemplos es de mi autoría.
 

Enfáticos

1. Todo lo regurgitas, lo devoras... (1ª.6ª.10ª) Puro
hiedra que por los árboles caminas (Garcilaso)
 
2. Lágrimas que derrama el cielo añil (1ª.6ª.8ª.10ª) Pleno
corro a sacrificar mi triste vida (Herrera)
 

Heroicos

3. Tus ojos germinando en el cristal (2ª.6ª.10ª) Puro
Mi ser es mi vivir acumulado (Jorge Guillén)
rodaron las estatuas de los pórticos (Darío)
 
4. Y afuera está lloviendo y hace frío (2ª.4ª.6ª.8ª.10ª) Pleno
Oír llover no más, sentirme vivo (Unamuno)
 
5. La tarde lentamente se disipa (2ª.4ª.6ª.10ª) Corto
Al olmo viejo, hendido por el rayo (Antonio Machado)
y no me queda más que mi dolor (Amado Nervo)
 
6. La tierra agonizante, seca y yerma (2ª.6ª.8ª.10ª) Largo
pisando la dudosa luz del día (Góngora)
 
7. La mueca falsa de su mansedumbre (2ª.4ª.10ª) Difuso
Palomas lilas entre los aleares (Herrera y Reissig)
 

Melódicos

8. Si la sal de la tierra se derrama (3ª.6ª.10ª) Puro
Volverán las oscuras golondrinas (Bécquer)
vibradora y terrible como el trueno (Darío)
como un soplo de paz sobre la frente (Amado Nervo)
 
9. ¡Cuánto duele, Señor, no ser amado!... (1ª.3ª.6ª.8ª.10ª) Pleno
Duerme un poco de azul en esta rosa (Gerardo Diego)
 
10. Y aferrado al silencio que amo tanto (3ª-6ª-8ª-10ª) Largo
De estallada pasión y lumbre fiera (Alberti)
y la plástica forma surge leve (Darío)
 
11. Es el tríptico azul de los sentidos (1ª.3ª.6ª.10ª) Corto
No me mueve, mi Dios, para quererte (Anónimo, s. XVI)
Vibra rayos ardientes la mirada (Darío)
 

Sáficos

12. En el sonido de tu voz de rosa (4ª.8ª.10ª) Puro
Que los claveles que tronchó la aurora (Góngora)
merecedores de sangrientas mofas (Darío)
 
Cabe señalar que, cuando existe una fuerte cesura a partir de la 4ª sílaba métrica, en los versos sáficos puros (12) y sáficos cortos (15), sus denominaciones cambian a sáfico puro francés y sáfico corto francés, respectivamente. En estos casos, el endecasílabo pasa a ser un verso compuesto y se le denomina «endecasílabo a la francesa». La cesura de estos endecasílabos se logra insertando un vocablo oxítono cuya última sílaba coincide con la 4ª sílaba métrica del verso. Si la palabra es llana, una cesura épica suprime la sílaba que sigue a la cuarta acentuada.
Los sáficos puros y los sáficos cortos tienen el mismo esquema acentual de los endecasílabos a la francesa, pero están regidos por reglas y concepciones estilísticas diferentes.
 
Dios está azul. La flauta y el tambor
anuncian ya la cruz de primavera.
¡Vivan las rosas, las rosas del amor,
entre el verdor con sol de la pradera!
(JUAN RAMÓN JIMÉNEZ)

13. Solo en tus brazos sucumbió la muerte (1ª.4ª.8ª.10ª) Puro pleno
tristes recuerdos del placer perdido (Espronceda)

14. Temo que nuestra historia se ha acabado (1ª.4ª.6ª.8ª.10ª) Pleno
Oye la voz de mil suspiros llena (Herrera)

15. Te condené a la cruz entre ladrones (4ª.6ª.10ª) Corto
La soledad, la lluvia, los caminos ... (César Vallejo)

16. Canta un jilguero triste en la ventana (1ª.4ª.6ª.10ª) Corto pleno
baja a la tierra un nardo interminable (Miguel Hernández)
Llega a mi oído el ritmo del concierto (Darío)

17. El balancín triunfal de sus caderas (4ª.6ª.8ª.10ª) Largo
que la derrota tenga algún sentido (Toan Margarit)

18. Fragüé sus alas, cabalgué sus noches (2ª.4ª.8ª.10ª) Largo pleno
¿Por qué volvéis a la memoria mía? (Espronceda)
La mente ideas poderosas halla (Darío)
y escupe rosas en la faz del día (Herrera y Reissig)

19. Como adueñándote del infinito (4ª.10ª) Difuso
encaramados en las enramadas (Neruda)
sobre el absurdo de las perspectivas (Herrera y Reissig)

20. Ella es la lira de la providencia (1ª.4ª.10ª) Difuso pleno
Una guirnalda de melancolía (Lorca)

21. Era como el amor: toda misterio (1ª.6ª.7ª.10ª) Inverso
Basten las que por vos tengo lloradas (Garcilaso)
 

Dactílicos o Endecasílabos de Gaita Gallega

24. Y en su mirada el dolor se sentía (4ª.7ª.10ª) Puro
por el dolor que nos tiene cautivos (José Hierro)

25. Muéstrame el cielo en tu verde regazo (1ª.4ª.7ª.10ª) Pleno
corre y recorre el sendero sin nadie (Mario Benedetti)

26. Que están los lirios sedientos de lluvia (2ª.4ª.7ª.10ª) Corto
Quizá el arroyo no aumente su calma (Claudia Rodríguez)

27. Endecasílabo galaico antiguo: este endecasílabo va acentuado en quinta y décima sílabas, independientemente de que lleve alguna otra sílaba acentuada. Está compuesto de un hexasílabo y un pentasílabo (6+5). Son muy pocos los ejemplos que pueden citarse --dejando aparte su aparición en la antigua poesía gallega-- además de los versos de Rubén Darío titulados «Balada laudatoria a Valle Inclán», y la composición de Manuel González Prada titulada «El gran doctor»
Ejemplo de endecasílabos galaicos (2ª.5ª.10ª)

Recuerdo al abuelo, tu jardinero,
el viejo ermitaño que custodiaba
la luna en la noche para podarte.
 
Acaso en sus manos de marinero
sentiste su vida que se apagaba
y abriste su pecho para quedarte...
(«Al jardín y al abuelo», Elhi Delsue)

28. Endecasílabo Italiano puro (7ª-10ª): es un tipo de verso muy inusual dentro de la poesía clásica castellana.

4. PABLO JAURALDE POU. CONSIDERACIONES ACERCA DEL ENDECASÍLABO
  • El endecasílabo italiano se sostiene sobre tres o cuatro apoyos rítmicos esenciales que son, además del obligado en 10ª, los de la 4ª, 6ª y 8ª posición métrica. El primer apoyo el acento antes de cuarta suele ser sumamente variable. El verso arranca muchas veces con ritmo indeciso que solo se define al alcanzar los apoyos internos.

  • Suelen resultar impropios todos aquellos que llevan el acento en quinta, sobre todo si coincide con final de palabra, es decir, con posible pausa, pues se resuelven como dodecasílabos. Por ejemplo: y luego se fue batiendo sus alas, se resolvería como dodecasílabo de la siguiente forma: y luego se fue // batiendo sus alas (5+1 // 6)
  • En muchos casos resulta probable que se resuelva su ritmo con apoyos en acentos secundarios, provocados por el contexto rítmico en el que aparecen.
 
¡Hasta la próxima!
Elhi Delsue
____________________________________
Bibliografía:
 
1. DOMÍNGUEZ CAPARRÓS, José (2007) Diccionario de métrica española, Alianza Editorial, S.A., Madrid.
2. DOMÍNGUEZ CAPARRÓS, José (2006) Elementos de métrica española. Editorial Tirant lo Blanch. Valencia - España
3. DOMÍNGUEZ CAPARRÓS, José (2006) Métrica Española. Editorial Síntesis, Madrid
4. Enciclopedia Universal DVD ©Micronet S.A. 1995-2004
5. QUILIS, Antonio (1975) Métrica Española, tercera edición. Colección Aula Magna. Ediciones Alcalá
6. REYZÁBAL, María Victoria. Diccionario de Términos Literarios.
7. VAZ FERREIRA, Carlos (1920) Sobre la Percepción Métrica. Imprenta Elzeviriana Borrás Mestres.
8. VARELA MERINO Elena, MOIÑO SÁNCHEZ Pablo y JAURALDE POU Pablo (2005) Manual de métrica española. Editorial Castalia, Madrid.

domingo, 12 de agosto de 2012

Palabras tónicas y palabras átonas

Palabras tónicas y palabras átonas


1. INTRODUCCIÓN

El filólogo español, Antonio Quilis, en su libro Métrica Española, refiriéndose al estudio de los acentos en el verso, nos comparte los siguientes criterios:

1º. Los elementos (sílabas, acento, rima) que conforman el verso son esencialmente hechos de lengua. Por lo tanto, a este nivel, las palabras que fonológicamente son acentuadas, conservarán su acento en el verso, y las inacentuadas seguirán siendo inacentuadas en el verso. Es decir, que como primera norma hay que tener en cuenta que el acento es totalmente objetivo y nos viene dado por la misma lengua.

2º. Lo dicho en el párrafo anterior no es obstáculo para que el poeta pueda cambiar la situación acentual en alguna sílaba del verso; esta licencia se suele dar raramente, ya que por regla general hace perder belleza a la composición. Obsérvese, por ejemplo, cómo en el habla cotidiana no resulta tan extraño o tan chocante la mala pronunciación, como la falsa acentuación de una palabra dentro o fuera del contexto del verso.

3º. Si decimos, por ejemplo, que un verso endecasílabo heroico lleva acento en 2ª y 6ª sílabas; esto no quiere decir que los mencionados acentos sean los únicos que tenga ese verso, sino que, además de los que le corresponden, debe llevar fijos un acento en la 2ª sílaba y otro en la 6ª, del mismo modo que un endecasílabo melódico llevará dos acentos fijos en 3ª y 6ª sílabas. En este punto, es necesario recordar que todo endecasílabo también tiene un acento obligatorio en 10ª.

*..*

 

El tema que hoy les presento es un resumen extraído del libro «Ortografía de la lengua española», de la Real Academia Española. Es importante que el lector pueda dominar cada concepto y ubicarlo en su respectiva dimensión, ya que considero que el artículo reviste cierta complejidad, de modo que sugiero, para su mejor interpretación y asimilación, hacer un estudio adicional del mismo, con el objeto de conocer a fondo los elementos que conforman las diferentes categorías gramaticales.

Entremos en materia...

Todas las palabras emitidas de forma aislada se pronuncian necesariamente acentuando una de sus sílabas. Sin embargo, al emitirlas en sucesión dentro de la cadena hablada, no todas se pronuncian con acento: hay palabras acentuadas o tónicas o inacentuadas o átonas. Así, en el siguiente enunciado, las palabras resaltadas son tónicas, mientras que las demás son átonas: «El cartero trajo dos cartas para ti.»

Como ilustra el ejemplo anterior, el número de sílabas que contiene una palabra no determina necesariamente su pronunciación átona o tónica. Así, hay monosílabos que se pronuncian tónicos y monosílabos que se pronuncian átonos. Del mismo modo, y aunque la mayoría de las palabras polisílabas son tónicas, algunas palabras bisílabas y trisílabas son átonas.

La condición de voz átona o tónica no se determina de forma caprichosa o aleatoria en cada palabra concreta, sino que está asociada a factores como su categoría gramatical, su significado y la función que desempeña dentro de la oración. Así, las palabras con significado léxico, como sustantivos, adjetivos, verbos y la mayor parte de los adverbios, son tónicas, mientras que las palabras de significado gramatical, como los artículos, las preposiciones y las conjunciones, son en su mayoría átonas.

Todas las palabras, ya sean tónicas o átonas, se pronuncian con acento cuando se habla de ellas dentro de un enunciado, es decir, cuando se utilizan metalingüísticamente. Así, por ejemplo, aunque los artículos son palabras átonas, en un enunciado como «El arculo «la» se antepone a sustantivos femeninos», la palabra «la» se pronuncia tónica. Esto ocurre porque, en estos usos metalingüísticos, todas las palabras funcionan, en realidad, como sustantivos, categoría gramatical que es siempre tónica.


1. PALABRAS TÓNICAS

Las palabras tónicas son aquellas que en la cadena hablada se pronuncian acentuando una de sus sílabas. En español son tónicas las siguientes clases de palabras (se han resaltado las sílabas tónicas y subrayado la categoría gramatical correspondiente a cada uno de los ejemplos):

a) Los sustantivos (la mesa, tu casa), salvo algunos que, antepuestos a otro nombre, se utilizan como fórmulas de tratamiento.

b) Los adjetivos (la gran mesa, la casa grande), si bien son átonos cuando, antepuestos a un sustantivo, forman parte de una expresión vocativa (Siéntese, buen hombre).

c) Los verbos, incluidos los auxiliares (Puso la mesa; ha aprobado)

d) Casi todos los adverbios (No mintió; lo pasamos bien; siempre gana), entre ellos, los adverbios en -mente, que contienen dos sílabas tónicas (Salgan pidamente)

e) Los pronombres personales yo, tú, él, ellos/s, ella/s, nosotros/as, vosotros/as, nos (en sus uso mayestático, como sujeto o como término de preposición, referido a las persona que habla), vos (en el voseo, referido al interlocutor), usted/es, mí, ti, sí, conmigo, contigo y consigo.

f) Los demostrativos: (Esta mesa; aquella colina)

g) Los posesivos mío, tuyo, nuestro, vuestro, así como sus femeninos y plurales, cuando no aparecen antepuestos al sustantivo (es nuestro; pero nuestro amigo)

h) Los indefinidos (Unos amigos; ninguna otra cosa)

i) Los numerales, salvo cuando constituyen el primer elemento de un numeral complejo (dos mesas; en primer lugar, treinta veces; pero treinta y dos personas)

j) Los interrogativos y exclamativos (¿Qué pasa?; ¡Cuánta gente!; Dime quién es)

k) El relativo cual/es, cuando va precedido de artículo y en ciertas locuciones (Esa es la razón por la cual no vino; son tal para cual), así como otros relativos en algunos de sus usos.

l) Algunas conjunciones, especialmente las derivadas de adverbios, como la concesiva así (No para a la encierren) o la atemporal apenas (Apenas la vi la recono); y algunos usos de la conjunción y en oraciones interrogativas (¿Y Pedro? '¿dónde es Pedro?'; ¿Y si lo encuentran? '¿qué pasa si lo encuentran?').

m) La preposición según


2. PALABRAS ÁTONAS

Las palabras átonas son las que se pronuncian sin acento en la cadena hablada. Al carecer de acento propio, estas voces átonas, que reciben el nombre de palabras clíticas o, simplemente, clíticos (del griego enklitikós 'inclinado'), deben pronunciarse apoyadas en la palabra tónica que las precede o que las sigue, con la que forman un grupo acentual.

Cuando una palabra átona forma grupo acentual con la palabra tónica que la sigue, se denomina, más específicamente, proclítica. Así, en el enunciado «Se lo dijo desde la ventana», son palabras proclíticas los pronombres átonos se y lo, que se pronuncian apoyados en el verbo, la palabra tónica que los sigue: [selodíjo]; y también la preposición desde y el artículo la, que se apoyan en el sustantivo tónico inmediatamente siguiente: [desdelabentána]. Por el contrario, si la palabra átona forma grupo acentual con la palabra tónica que la precede, se denomina enclítica; por lo tanto, en el enunciado «Déselo usted», los mismos pronombres átonos se y lo del ejemplo anterior son, en este caso, enclíticos, ya que se pronuncian apoyados en la forma verbal tónica que los antecede: [déselo]. En español solo son palabras enclíticas los pronombres personales átonos pospuestos al verbo, que, además, se escriben siempre unidos a este formando una ola palabra gráfica: súbete, dígaselo, dámelos, hazlo.

La gran mayoría de las palabras átonas en español son monosílabas. Solo unas cuantas palabras bisílabas y trisílabas son naturalmente átonas, mientras que todas las palabras de más de tres sílabas son tónicas.

En español son átonas las siguientes clases de palabras (se han resaltado las sílabas tónicas y subrayado la categoría gramatical correspondiente a cada uno de los ejemplos):

a) Los artículos el, la, lo, los, las.

b) Los posesivos antepuestos al nombre (mi, tu, su, nuestro, vuestro, y sus femeninos y plurales)

c) Los adverbios tan y medio (tan triste; medio llena), así como aun en ciertos casos (Aun los perros aprobaron)

d) Algunos sustantivos utilizados como fórmulas de tratamiento antepuestos a nombres propios, como don, doña, fray, sor o san(to)/a/tos/tas (doña Juana; santo Tomás)

e) Los pronombres personales me, te, se, lo/s, la/s, le/s, nos (cuando no se emplean en su uso mayestático como sujeto o término de preposición)

f) Los relativos en la mayoría de sus usos (la casa donde vivo; el modo como me mira; quien la hace la paga; venga cuando quiera), salvo cual/es, que es siempre tónico precedido de artículo.

g) Las conjunciones (Iremos aunque llueva; como no venga pronto, nos vamos), con algunas excepciones.

h) Las preposiciones (contra las cuerdas; para sus adentros), excepto según.

Fuente: REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, 2010: Ortografía de la Lengua Española. Espasa Libros, S.L.U. 2010. Madrid

domingo, 3 de junio de 2012

Con versando con Antonio Porpetta

Sinopsis y transcripción libre de una entrevista, Por Elhi Delsue

Converando con Antonio Porpeta

Antonio Porpetta es un escritor y poeta español, nacido en Elda, Alicante en 1936. Es Licenciado en Derecho y Doctor en Ciencias de la Información (Filología Española) por la Universidad Complutense de Madrid. Diplomado en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Miembro Correspondiente de las Academias Norteamericana y Guatemalteca de la Lengua Española, así como de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística.

En este artículo transcribiremos una sinopsis de la interesante entrevista que la poeta y presentadora del programa Con versando, Paloma Corrales, le hiciera a este  insigne poeta alicantino en junio de 2011. En un intento por plasmar con mayor claridad sintáctica el diálogo, he considerado necesaria la libre transcripción de algunos segmentos de la entrevista, pero siempre manteniendo el respeto por la fuente audiovisual original (VeoGuadaTV.com).

En uno de sus apuntes poéticos, Porpetta afirma que "la poesía en sí misma es un riesgo". Basándose en este pensamiento, Corrales, con gran curiosidad, le formula la primera de una serie de preguntas:

─¿Existe una relación entre la poesía y la conciencia?... ¿El poema al final recoge la carga ética del escritor?

Por supuesto: siempre. Hablamos del poema y nos olvidamos que es una obra de arte, tal como lo es una sinfonía, una escultura o una pintura; por supuesto, toda la carga ética del poeta está en cada obra de arte, en mayor o menor medida, más o menos simulada, o más o menos ficcional, pero siempre hay una carga ética profunda. El poeta es un referente ético, pero no un imponente ético, introduce su propio concepto de la ética en el poema.

Hay una frase de Jean Cocteau que a mí me encanta y que define perfectamente al poeta: "El poeta es un gran mentiroso que siempre dice la verdad". Es verdad, dice Porpetta, el poeta es sincero en el momento en que escribe, pero tiene que meter una parte de ficción para darle forma poética a lo que él quiere decir.

─¿Eres de los que piensa que es imprescindible un lector para acabar el poema?

Absolutamente necesario: el poema no se termina, no es poema, hasta que encuentra un lector. Es igual que una pintura: si nadie la ve, no existe. El poema se perfecciona cuando el lector lo hace suyo, cuando el lector lo incorpora a sí mismo y lo interpreta, y puede ser interpretado de muchas formas distintas. El lector tiene una formación determinada, una visión de la vida determinada, que aplica y recoge en ese poema.

─Dices que la inspiración es ese pequeño chispazo que te viene, que te sirve para la idea, pero que el poema se fragua a golpe de cincel.

Exacto, asiente Porpetta, eso va contra la gente que cree que la inspiración lo es todo [...] El poema es idea, es sentimiento, es emoción, es palabra; entonces hay una carga idiomática que tienes que trabajar para decir lo que quieres decir, si es que sabes lo que quieres decir. La inspiración es un chispazo para un comienzo o para un final, pues muchas veces los poemas se empiezan por el final (hay mucha gente que no lo sabe): si tienes el final, sabes a dónde quieres llegar, entonces construyes para llegar a ese final [...] La inspiración es el punto de partida, pero el poeta usa la materia prima que es el idioma. Hay algo especial (no me gusta decir sobrenatural), en esta parte artesanal.

─¿Piensas que todo es poetizable?

Absolutamente todo, responde enfáticamente, y eso está en miles de ejemplos. Rafael Morales, por ejemplo, ha escrito a una chaqueta vieja, a un cubo de basura... ¡Todo es poetizable!

─Antes hablábamos de ese «chispazo» que es la inspiración... ¿Crees que para encontrar ese chispazo uno se ha de ensimismar buscando un poco lo profundo y lo recóndito?

Por supuesto, dice el poeta entre risas, al advertir que su interlocutora pareciera responder con su propia pregunta. La escritura poética ─continúa─ es un acto de introspección, de búsqueda interior; el poeta es un espécimen dotado de una sensibilidad indiscutible; con esta sensibilidad va captando (incluso sin darse cuenta) materiales que va acumulando... ¿de dónde?: de la vida, de cualquier sitio: una película, una música, un perro que pase por la calle, un niño que llora, una buena comida... cualquier cosa. Todo eso va entrando y se va cociendo como un lento guiso, despacio, con experiencias, con recuerdos, con memorias, con todo. Hay que bucear y buscar de ahí los materiales exactos que te hagan falta para el poema que estás haciendo; después viene el conocimiento idiomático, la técnica poética, etc., para darle forma, pero el punto de partida, sin duda alguna, es una búsqueda interior. [...] Es algo complicado, pues no todo el mundo es capaz de hacer una labor de introspección; hace falta aislarse totalmente.

Corrales comienza a armar su siguiente pregunta, mientras Porpetta, sospechando de qué se trata, inunda el salón con una especie de risa suplicante. Finalmente, se escucha la inquietud de su compañera de plática:

─¿El poeta nace o se hace?

─El poeta nace, sin duda alguna. Ahora, se puede estar muchísimos años sin saberlo; pero además el poeta tiene que hacerse, no surge por generación espontánea; ¿cómo tiene que hacerse?... pues, a través de mucha lectura; la fuente del poeta es la lectura [...] el que se nazca poeta, no significa que desde pequeño se empiece a versificar [...] La experiencia es una gran tarima para la poesía.

Porpetta refiere en su poética que la poesía es magia, es música, tiene algo de milagro, es una comunicación ─incluso con nadie─; no cree en los poetas que escriben para nadie y que, aparentemente, no les importa ser leídos; pone en duda que la poesía sea una fuente de conocimiento y cree en la artesanía de la palabra.

Antonio concibe sus poemarios como un todo. A este respecto, nos dice: Yo escribo libros, imagino un tema, un tema que me provoca, que me llama la atención: luego digo: «este tema merece un libro entero» y voy pensando, sin tomar una nota, pienso, pienso... hasta que ya está, su estructura, el desarrollo poético, etc.; entonces me encierro en mi torre y bajo cuando el libro está ya terminado, por ello cada libro mío tiene una unidad determinada.

─De todos los libros que has escrito, ¿tienes alguno favorito?

Cada libro tiene su historia y sus circunstancias; a mi personalmente me gusta «Adagio mediterráneo» (refiriéndose al poemario escrito en San Sebastián de los Reyes/Madrid en 1997); también me gusta «Meditación de los asombros» (cuyo prólogo fue escrito, en 1981, por el poeta madrileño José Hierro); creo que en ese libro comenzó mi voz de verdad.

─¿Cuáles han sido tus escritores de referencia?

A veces hay gente que responde esa pregunta muy pedantemente y empieza tirar de clásicos y clásicos. Yo te diré con mucha sencillez y mucha sinceridad: tengo muchos poetas preferidos, muchísimos... algunas veces encuentras un chispazo poético interesante incluso en un novato y su primer libro; pero a mí me llenan Pablo Neruda, Luis Rosales y Pepe Hierro

Para terminar, les dejo este bellísimo poema del maestro Porpetta, titulado «Los ángeles del mar»

LOS ÁNGELES DEL MAR
(Adagio Mediterráneo, 1997)

Los Ángeles del Mar

Los ángeles del mar, cuando llega la noche,
arrastran suavemente a los ahogados
hasta playas amigas,
y allí limpian sus cuerpos de algas y medusas
y peinan su cabellos con esmero
para que no parezcan tan difuntos
y sus madres, al verlos,
no piensen en la muerte.
A veces depositan sobre sus pobres párpados
dos denarios de plata recogidos
de algún pecio profundo
para borrar el miedo de sus ojos
y que el asombro vuelva a sus pupilas,
o ponen en sus manos caracolas y pétalos
como si fueran niños que dormidos
quedaron en sus juegos.
Finalmente, con leves movimientos,
abanican sus rostros muy despacio
y ahuyentan de sus labios las últimas palabras
dejándoles tan sólo los nombres de mujer...
Casi siempre suplican a los altos querubes
que trasladen sus almas con cuidado,
porque el mar dejó en ellas salobres arañazos,
golpes de barlovento, heridas abisales,
y en el más largo instante
vieron cómo sus vidas se alejaban, se hundían
en el temblor callado de las aguas,
y con sus vidas iba su memoria,
y en su memoria todo cuanto amaron
o pudieron amar,
y su dolor fue grande...
Cumplida su misión, vuelan los ángeles
hacia las blancas ínsulas del sueño,
y los ahogados quedan
solitarios y espléndidos
en sus dorados túmulos de arena,
serenos como dioses,
dignos en su derrota,
esperando que nazca la mañana,
que les cubra la luz,
que jamás les alcance
el frío del olvido.

Antonio Porpetta