domingo, 12 de agosto de 2012

Palabras tónicas y palabras átonas

Palabras tónicas y palabras átonas


1. INTRODUCCIÓN

El filólogo español, Antonio Quilis, en su libro Métrica Española, refiriéndose al estudio de los acentos en el verso, nos comparte los siguientes criterios:

1º. Los elementos (sílabas, acento, rima) que conforman el verso son esencialmente hechos de lengua. Por lo tanto, a este nivel, las palabras que fonológicamente son acentuadas, conservarán su acento en el verso, y las inacentuadas seguirán siendo inacentuadas en el verso. Es decir, que como primera norma hay que tener en cuenta que el acento es totalmente objetivo y nos viene dado por la misma lengua.

2º. Lo dicho en el párrafo anterior no es obstáculo para que el poeta pueda cambiar la situación acentual en alguna sílaba del verso; esta licencia se suele dar raramente, ya que por regla general hace perder belleza a la composición. Obsérvese, por ejemplo, cómo en el habla cotidiana no resulta tan extraño o tan chocante la mala pronunciación, como la falsa acentuación de una palabra dentro o fuera del contexto del verso.

3º. Si decimos, por ejemplo, que un verso endecasílabo heroico lleva acento en 2ª y 6ª sílabas; esto no quiere decir que los mencionados acentos sean los únicos que tenga ese verso, sino que, además de los que le corresponden, debe llevar fijos un acento en la 2ª sílaba y otro en la 6ª, del mismo modo que un endecasílabo melódico llevará dos acentos fijos en 3ª y 6ª sílabas. En este punto, es necesario recordar que todo endecasílabo también tiene un acento obligatorio en 10ª.

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El tema que hoy les presento es un resumen extraído del libro «Ortografía de la lengua española», de la Real Academia Española. Es importante que el lector pueda dominar cada concepto y ubicarlo en su respectiva dimensión, ya que considero que el artículo reviste cierta complejidad, de modo que sugiero, para su mejor interpretación y asimilación, hacer un estudio adicional del mismo, con el objeto de conocer a fondo los elementos que conforman las diferentes categorías gramaticales.

Entremos en materia...

Todas las palabras emitidas de forma aislada se pronuncian necesariamente acentuando una de sus sílabas. Sin embargo, al emitirlas en sucesión dentro de la cadena hablada, no todas se pronuncian con acento: hay palabras acentuadas o tónicas o inacentuadas o átonas. Así, en el siguiente enunciado, las palabras resaltadas son tónicas, mientras que las demás son átonas: «El cartero trajo dos cartas para ti.»

Como ilustra el ejemplo anterior, el número de sílabas que contiene una palabra no determina necesariamente su pronunciación átona o tónica. Así, hay monosílabos que se pronuncian tónicos y monosílabos que se pronuncian átonos. Del mismo modo, y aunque la mayoría de las palabras polisílabas son tónicas, algunas palabras bisílabas y trisílabas son átonas.

La condición de voz átona o tónica no se determina de forma caprichosa o aleatoria en cada palabra concreta, sino que está asociada a factores como su categoría gramatical, su significado y la función que desempeña dentro de la oración. Así, las palabras con significado léxico, como sustantivos, adjetivos, verbos y la mayor parte de los adverbios, son tónicas, mientras que las palabras de significado gramatical, como los artículos, las preposiciones y las conjunciones, son en su mayoría átonas.

Todas las palabras, ya sean tónicas o átonas, se pronuncian con acento cuando se habla de ellas dentro de un enunciado, es decir, cuando se utilizan metalingüísticamente. Así, por ejemplo, aunque los artículos son palabras átonas, en un enunciado como «El arculo «la» se antepone a sustantivos femeninos», la palabra «la» se pronuncia tónica. Esto ocurre porque, en estos usos metalingüísticos, todas las palabras funcionan, en realidad, como sustantivos, categoría gramatical que es siempre tónica.


1. PALABRAS TÓNICAS

Las palabras tónicas son aquellas que en la cadena hablada se pronuncian acentuando una de sus sílabas. En español son tónicas las siguientes clases de palabras (se han resaltado las sílabas tónicas y subrayado la categoría gramatical correspondiente a cada uno de los ejemplos):

a) Los sustantivos (la mesa, tu casa), salvo algunos que, antepuestos a otro nombre, se utilizan como fórmulas de tratamiento.

b) Los adjetivos (la gran mesa, la casa grande), si bien son átonos cuando, antepuestos a un sustantivo, forman parte de una expresión vocativa (Siéntese, buen hombre).

c) Los verbos, incluidos los auxiliares (Puso la mesa; ha aprobado)

d) Casi todos los adverbios (No mintió; lo pasamos bien; siempre gana), entre ellos, los adverbios en -mente, que contienen dos sílabas tónicas (Salgan pidamente)

e) Los pronombres personales yo, tú, él, ellos/s, ella/s, nosotros/as, vosotros/as, nos (en sus uso mayestático, como sujeto o como término de preposición, referido a las persona que habla), vos (en el voseo, referido al interlocutor), usted/es, mí, ti, sí, conmigo, contigo y consigo.

f) Los demostrativos: (Esta mesa; aquella colina)

g) Los posesivos mío, tuyo, nuestro, vuestro, así como sus femeninos y plurales, cuando no aparecen antepuestos al sustantivo (es nuestro; pero nuestro amigo)

h) Los indefinidos (Unos amigos; ninguna otra cosa)

i) Los numerales, salvo cuando constituyen el primer elemento de un numeral complejo (dos mesas; en primer lugar, treinta veces; pero treinta y dos personas)

j) Los interrogativos y exclamativos (¿Qué pasa?; ¡Cuánta gente!; Dime quién es)

k) El relativo cual/es, cuando va precedido de artículo y en ciertas locuciones (Esa es la razón por la cual no vino; son tal para cual), así como otros relativos en algunos de sus usos.

l) Algunas conjunciones, especialmente las derivadas de adverbios, como la concesiva así (No para a la encierren) o la atemporal apenas (Apenas la vi la recono); y algunos usos de la conjunción y en oraciones interrogativas (¿Y Pedro? '¿dónde es Pedro?'; ¿Y si lo encuentran? '¿qué pasa si lo encuentran?').

m) La preposición según


2. PALABRAS ÁTONAS

Las palabras átonas son las que se pronuncian sin acento en la cadena hablada. Al carecer de acento propio, estas voces átonas, que reciben el nombre de palabras clíticas o, simplemente, clíticos (del griego enklitikós 'inclinado'), deben pronunciarse apoyadas en la palabra tónica que las precede o que las sigue, con la que forman un grupo acentual.

Cuando una palabra átona forma grupo acentual con la palabra tónica que la sigue, se denomina, más específicamente, proclítica. Así, en el enunciado «Se lo dijo desde la ventana», son palabras proclíticas los pronombres átonos se y lo, que se pronuncian apoyados en el verbo, la palabra tónica que los sigue: [selodíjo]; y también la preposición desde y el artículo la, que se apoyan en el sustantivo tónico inmediatamente siguiente: [desdelabentána]. Por el contrario, si la palabra átona forma grupo acentual con la palabra tónica que la precede, se denomina enclítica; por lo tanto, en el enunciado «Déselo usted», los mismos pronombres átonos se y lo del ejemplo anterior son, en este caso, enclíticos, ya que se pronuncian apoyados en la forma verbal tónica que los antecede: [déselo]. En español solo son palabras enclíticas los pronombres personales átonos pospuestos al verbo, que, además, se escriben siempre unidos a este formando una ola palabra gráfica: súbete, dígaselo, dámelos, hazlo.

La gran mayoría de las palabras átonas en español son monosílabas. Solo unas cuantas palabras bisílabas y trisílabas son naturalmente átonas, mientras que todas las palabras de más de tres sílabas son tónicas.

En español son átonas las siguientes clases de palabras (se han resaltado las sílabas tónicas y subrayado la categoría gramatical correspondiente a cada uno de los ejemplos):

a) Los artículos el, la, lo, los, las.

b) Los posesivos antepuestos al nombre (mi, tu, su, nuestro, vuestro, y sus femeninos y plurales)

c) Los adverbios tan y medio (tan triste; medio llena), así como aun en ciertos casos (Aun los perros aprobaron)

d) Algunos sustantivos utilizados como fórmulas de tratamiento antepuestos a nombres propios, como don, doña, fray, sor o san(to)/a/tos/tas (doña Juana; santo Tomás)

e) Los pronombres personales me, te, se, lo/s, la/s, le/s, nos (cuando no se emplean en su uso mayestático como sujeto o término de preposición)

f) Los relativos en la mayoría de sus usos (la casa donde vivo; el modo como me mira; quien la hace la paga; venga cuando quiera), salvo cual/es, que es siempre tónico precedido de artículo.

g) Las conjunciones (Iremos aunque llueva; como no venga pronto, nos vamos), con algunas excepciones.

h) Las preposiciones (contra las cuerdas; para sus adentros), excepto según.

Fuente: REAL ACADEMIA ESPAÑOLA, 2010: Ortografía de la Lengua Española. Espasa Libros, S.L.U. 2010. Madrid

2 comentarios:

  1. Muy buen artículo y muy bien explicado.

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  2. Gracias por el artículo. Curiosamente, hace poco leí en un libro de métrica que el monosílabo "no" es átono. Yo creo que depende del contexto. A veces sólo es un adicional que casi se ignora, otras veces es lo más importante del verso. Un saludo.

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